Yom Hatzmaut

Yom Hatzmaut
Es el día en el que celebramos la independencia de Israel.
En él se acostumbra a hacer barbacoas en los parques de todo el país, no encuentras un rincón libre donde colocar una silla si no te plantas a una hora medianamente temprana en un parque, y quizás aunque vayas pronto tampoco tengas demasiada suerte escogiendo lugar, la gente viaja, visita exposiciones relativas a las Fuerzas de Defensa de Israel... Y parece que hubiera música en cada rincón. Es una mega-fiesta.
Es un cumpleaños especial. Dudo mucho que exista otro pueblo sobre este planeta que se sienta como nos sentimos los israelíes en este día. No es meramente una cuestión religiosa, ni política, tampoco es una cuestión ideológica, es algo que va mucho más allá.
Es como si te hubieran amputado un brazo hace años y de pronto, tras mucho esfuerzo y lucha, consigues que te lo devuelvan y todo funciona. Cuánto no agradecerías por ese brazo, cuánto lo has echado de menos, soñado con él, sentido un hormigueo donde tendría que estar aunque no lo vieras con tus propios ojos. Eso es Israel para el pueblo judío. Es el único modo de estar completos, de que nuestra Torá esté completa, de que nuestra alma sea un todo. La única forma de que seamos un pueblo vivo es a través de esta tierra y no ninguna otra. No nos bastaría con un lugar donde asentarnos, donde tener un gobierno o dictar leyes. La necesitamos a ella porque es nuestra sangre, forma parte de nuestra esencia como pueblo, tanto como nuestra alma, tanto como nuestra Torá.

"El alma del pueblo judío, la Torá y Eretz Israel son uno"

Porque en nuestro caminar siempre nos hemos dirigido al mismo lugar, desde el inicio de los tiempos, desde ese primer hombre que reconoció a Dios en la naturaleza, desde el exilio del Edén, Eretz Israel (la tierra de Israel) fue nuestro destino. Porque es nuestro fin. El único posible.

¿Con qué Yom Hatzmaut te quedas?

yom-hatzmaut 2020

2020

Este año nos pilló confinados así que decidimos descartar lo de la barbacoa por tema logísticos (no teníamos ninguna gana de que la casa acabase ahumada) y porque también preparar una barbacoa con niños pequeños y escaleras de por medio no nos parecía lo más relajante. Así que la cambiamos por un pollo al estilo Kentucky Fried Chicken que nos ahorró trabajo y energía, lo podíamos hacer dentro casa, tranquilamente, sin preocuparnos de que los niños se fugasen ni cosas por el estilo y además hacía años que ninguno de los dos lo probaba. Y qué resultado. Seguimos una receta de nuestra adorada Thermomix y ese pollo quedó para enmarcar.
Preparamos una cantidad sorprendente de ensaladas para lo que solemos hacer, cada una más rica que la anterior, y los críos las disfrutaron casi más que nosotros, casi más que el pollo, casi. Fue el primer año que lo pasábamos solos, el primero que no hacíamos barbacoa ni salíamos de casa para más que un breve paseo por detrás de nuestra calle. Y los dos coincidimos en que ha sido el año que más hemos disfrutado, que más relajados hemos estado. Los niños iban a su ritmo, no teníamos que correr detrás de nadie ni preocuparnos de que nada ni nadie se escalabrase. Y todo fluyó al ritmo de siempre.
Así que en conclusión, le encontramos cierto gustillo a eso del confinamiento y pasamos un día tranquilo y perfecto.